0502 NewSemantics™

—Chicas, saben lo que pasa, yo esta investigación me la paso por… no quiero decir una vulgaridad. No, no se rían que es en serio. Digo, estamos todos en el bote pero ¿qué es esto? ¿obediencia debida? Permítanme pero yo no estoy acá hace más de 25 años por decirle todo que sí a Victoria. Y fíjense la entereza de su ser, como profesional y como ser humano, que siempre apostó a tener una consejera y no un bufón de cuarta que le festeja todo y a todo dice que sí. Y ella escucha. Yo esto se lo advertí, y ya sé que muchas de ustedes vienen de Sociales y les parece una sarta de pelotudeces lo que yo les pueda decir, pero es la piedra basal de lo que hacemos en Arcana. Si Felicitas decía que no, esta investigación no se hacía. Yo le di la opción porque es ella la que tiene que decidir. Por eso siempre insisto con el camino de la héroa, para que todas nos planteemos y elijamos nuestro destino. Yo, es más, con todo esto he dicho más de una vez que si era necesario, yo daba un paso al costado de la agencia. Si total Victoria podría arreglarse con Felicitas. Lo único que pido —le dije— es que mi salida sea elegante. No me gustaría quedar mal con los clientes. Y si Felicitas quiere ser la investigadora estrella, zarandeando el ojete de aquí para allá, que lo sea. ¿O ustedes se piensan que yo tengo ganas de seguir viniendo al centro? Si estoy acá todavía es por Victoria y por todos los compromisos ya asumidos. Y ella ya sabe mi posición. La verdad, Felicitas y sus ínfulas me sacan un peso de encima. Lo que me da lástima es Victoria, que está cometiendo un gran error. Yo así no voy a trabajar. Así no. Bajo astral no. Qué es esto de ir corriendo a Bolivia a formar parte de una campaña del Enemigo, trabajar para fomentar la violencia patriarcal. Ella podría haber dicho que no tranquilamente. Y después se llena la boca y anda con el prendedor de NewSemantics™ y yendo a las reuniones. A ver, somos todas profesionales independientes acá. Todas facturamos. Y está bien, todas necesitamos trabajo pero no es cuestión de vender el alma. O sea, yo entiendo que pasó por un disgusto muy grande, pero todos pasamos por cosas similares y no nos transformamos en seres deleznables. Encima fíjense el estigma karmático. “Felicitas”, le tuvieron que poner. Una adicta a la validación, todo el tiempo buscando que le soben el ego. Seguro fue corriendo a contarle al macho de turno que consiguió meterles cerveza en la heladera a los bolivianos. Le encanta sentirse zarpada. ¿Qué? Pero claro, Carolina, ¿cómo no lo ves? Más alcoholismo: más violencia de género, más violaciones, más crímenes. Como si no tuvieran suficiente ya. Ellos se dan vuelta en las fiestas y casamientos pero no conciben “me destapo una birrita a la noche”. A ver, digo: ¿escucharon los focus group? Ah, bueno, porque yo sí. Yo me tomé el trabajo de saber de qué hablo. Digo: ¿En serio tan poco pensamiento crítico tienen? Las cholas lo dicen clarito, es impensable el consumo diario de cerveza en el hogar. No existe la moderación. Me quiero matar acá. ¿De qué lado hubieran estado en los setenta? Vos sabés muy bien que más alcoholismo es más violencia de género, es más violaciones y más femicidios. Como si no tuvieran suficiente ya. ¿Qué piensan, que tener un trabajo las deslinda de toda deuda karmática? Al final son una manga de blancas. Yo no seré una carmelita descalza y tengo varias encarnaciones por delante, pero esta piba es maligna, qué quieren que les diga. Y encima de todo serruchando el piso hace rato, porque yo no soy ninguna boluda. Y no hablo de mí. Lo que le hizo a Belén es de una crueldad absolutamente des · pia · da · da. Robo alevoso a mano armada. Y les puede tocar a ustedes así que ojo. Y aclaro algo: ¿ustedes se piensan que yo la mandé a Belén a Nueva York por venganza? ¡Qué equivocadas que están! ¡Pregúntenle! A diferencia de Felicitas, Belén sí vino a mí y con lágrimas en los ojos me dijo que no podía ir a Bolivia a convencer a las cholas de sacarles la comida de la boca a los nenes para comprar cerveza. Me dijo: “Irene, haga lo que le parezca conmigo, pero no puedo aceptar ir a Bolivia para esto. Son mis principios”. Ahí decidí que Belén iba a Nueva York. Si Felicitas me decía que no iba a Bolivia, las mandaba a las dos a Estados Unidos. Pero ya ven. Acciones y consecuencias. Es una mina peligrosa, traidora, manipuladora y, de paso, una ladrona de ideas. Lo que pasa es que yo entiendo, es simpática… digo, fuera del trabajo es divina, se ven todos los días... Mi contrato es para trabajar externa… y sé que no les hace mucha gracia que hoy venga a almorzar con ustedes… pero les pido confianza, nada más. Hace casi treinta años que soy coequipper de Victoria y he hecho crecer esta consultora desde el principio. No me interesa la estudiantina. Sólo les pido que confíen en mí.